Había un lugar en Madrid donde las cosas sucedían despacio. Un lugar en el que los libros no eran mercancía sino puentes, donde el café o el vino eran la excusa, el arte motivo de encuentro y celebración. Ese lugar era Cafebrería ad Hoc.
Dentro de estas paredes han ocurrido cosas frágiles pero también extraordinarias: una utopia mínima, cotidiana, posible. Aquí se leyó en voz alta, se discutió con respeto, se dudó sin miedo, se celebró la belleza que supone otra manera de estar en el mundo.
Y nada de esto lo construyó un espacio vacío. Lo hicieron las personas que cruzaron la puerta con curiosidad, las que regresaron, toda la gente que apoyó y confió en el proyecto, quienes con su trabajo lo hicieron crecer, y también quienes trajeron preguntas, dudas, ideas o propuestas que hicieron de Cafebrería ad Hoc un lugar vivo.
Cerramos con tristeza desde la convicción de que nunca se cierra lo que ha dejado huella. Por eso aunque termine, Cafebrería ad Hoc permanece.
¡Gracias a todos por haber formado parte activa de este pequeño milagro cotidiano!
Te lo ponemos fácil:
En Cafebrería ad Hoc, nos gusta la cercanía, así que puedes ponerte en contacto con nosotros a través de cualquiera de estos medios o bien acercarte a vernos y nos cuentas
Autobús: 1, 133, 138, 21, 573, 74, C2
Tren: C1, C10
Metro: M-10, M-3, M-4, M-6






