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Ishmael Reed vuelve al western postmoderno para plantear un tema clave de la cultura de EEUU desde una perspectiva afroamericana: la novela del lejano oeste y de la frontera. Interesante; en una página parece que estemos en pleno Siglo XIX y, varios capítulos más allá, suena Elvis como si nada. Además, el protagonista no es un bandido o un sheriff de un pueblo de Nevada sino Loop Garoo, un cowboy de circo afroamericano, heredero de las tradiciones mágicas de su pueblo y practicante de HooDoo. Cuando el circo llega a Yellow Back Radio, un aislado pueblo fronterizo gobernado por niños que han echado a todos los adultos, entra en conflicto con el terrateniente local, Drag Gibson, que ha dado refugio a los adultos exiliados, desencadenando un crescendo de situaciones absurdas e hilarantes que ni siquiera el mismísimo Papa de Roma conseguirá solucionar. Una novela en la que Ishmael Reed, con su estilo único que se mezcla con la tradición oral, evidencia las contradicciones de la conquista del oeste y cuánto siguen influyendo aún hoy en día la sociedad norteamericana

Portada de "La caída de Yellow Black Radio", de Ishmael Reed

La caída de Yellow Back Radio
Ishmael Reed

La Fuga Ediciones

ISBN: 978-84-948881-7-5
PVP: 18,00€

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«Leer a Ishmael Reed siempre es divertido (y también a Inga Pellisa, capaz de bregar con una prosa enloquecida que salta de las convenciones del western al slang barriobajero, el discurso racial y todo lo que buenamente quepa en su cabeza). Uno lo imagina como la clase de chamán que escribe hechizos en su Underwood, como un retratista nada piadoso de una América construida a través de una violencia centenaria o como un luchador por los derechos de cada pueblo oprimido, exiliado o reprendido. Un héroe de nuestro tiempo, capaz de meterle el dedo en el ojo a la mafia púrpura mientras urde una historieta de indios, vaqueros, caciques y fulanas, de ritos haitianos en pleno far west y de afroamericanismo en un momento de sensibilidad social. La clase de novela que uno fantasea Chester Himes debió de leer en su exilio francés mientras evocaba, entre la rabia, la nostalgia y el sueño, aquel Harlem febril en el que las cosas, paradójicamente, encontraban su razón de ser» 

Por Oscar Brox. Revista Détour.